
Fácilmente sabemos cuando debemos decir adiós a alguien; pero no es fácil cerrar el ciclo.
Y como sabemos que hay que cerrar el ciclo? Cuando la relación ya no fluye, cuando el interés de esa persona va disminuyendo y tu sientes que eres tu quien hace todo el esfuerzo para que esa relación siga viva. Además ya no sientes paz en ti. Y si algo te está produciendo tristeza, claramente la vida te está diciendo que está relación ha llegado a su final.
Y nos duele que las relaciones no funcionen cuando estamos enamorados. Además sentimos ese apego, el cuál es tan difícil de soltar pues pensamos todo el tiempo en esa persona, sentimos el vacío en nosotros y queremos luchar para que esa persona vuelva a ser la persona que nos enamoró.
A veces no tenemos lo que queremos sino lo que necesitamos y comenzamos a entender que la vida nos ha enviado un aprendizaje que necesitábamos. Y en medio del dolor debemos preguntarnos que me quiere mostrar esto: Cuáles son mis miedos? Mi amor propio es fuerte? Estoy viviendo en el apego?
Debemos entender que todo ocurre para un propósito en nuestra vida y que cuando comprendamos su razón de ser, le estaremos quitando esa fuerza; nos estaremos empoderando porque sabemos que está ocurriendo para enseñarme a ser fuerte, para evolucionar, para erradicar mis miedos que me limitan. Y cuando comprendemos la enseñanza, poco a poco podremos ir soltando sin rabia, sin tristeza y mágicamente la vida nos abre otras puertas. Es como si la vida nos dijera: «Prueba superada. Lo has logrado! Ahora pasas al siguiente nivel.»
Como pudiste adquirir la comprensión a esa vivencia, la vida escasamente te pondrá a repetir la misma experiencia y si lo hace es para corroborar que si comprendiste y que tu corazón ha sanado.
Para mi ha sido difícil dejar ir a alguien que todavía amo. Pero comienzo con el proceso de ir soltando poco a poco, comprendiendo que estar con él no es bueno para mí, está comprensión es fundamental para dar el primer paso. Luego me pregunto, que viene a enseñarme él? y entiendo que debo reforzar mi amor propio, que todavía amo con apegos porque me duele soltar, en conclusión estoy amando con apego.
Entonces comienzo a decirle adiós, he escuchado que uno debe dar gracias a esa persona, pero en mi caso yo prefiero dar gracias al entrenador que la vida me envió para mejorar mi ser, ese entrenador que me mostró las cosas que no están fuertes en mi y que debo mejorar. Hacer la observación es esencial para poder ir soltando. Como he dicho, decirle gracias a esa persona por su nombre no es fácil para mí, pero si es fácil para mí verlo como un maestro de vida sin rabia. Y luego le digo a Dios que lo bendiga. Esta comunión de acciones me ha ayudado a tomar ese paso de cerrar un ciclo con amor. De entender que esto también ha llegado a su final y evidentemente es un duelo que debo vivirlo, no evitarlo porque claramente no podré sanar. El alma necesita cerrar el ciclo y manifestárselo a esa persona. Para mi es necesario la claridad entre esa persona y yo. Es más fácil dar el primer paso.
Al principio duele pero con los días duele menos. Importante, estar ocupado y si es en algo que te gusta, mucho mejor. Es bueno tratar de desconectarse para no pensar tanto y no estar tentados a buscarlo o a retroceder en el camino que ya empezamos a recorrer, a decir adiós.





