
A mis casi 40 años de edad, tuve que hacer el ejercicio de sanar las heridas de mi niñez, porque sentía que continuaban haciendo estragos en mi presente. Porque a veces recordaba mi niñez y me dolía profundamente. Hace más de tres años, viví un periodo de soledad de 3 meses, encerrada en una casa extraña, cuidando a dos jovencitos de 12 años y cuidando a dos mascotas. Y los demonios empezaron a inundar mi cabeza debido a la soledad que sentía, recordar los abusos físicos de mi niñez, los golpes que recibía cuando era niña por parte de mis padres, estar en un internado a la edad de 12 años, alejada de mi familia; todo esto desencadenó en mí una gran timidez, una necesidad por sentirme amada. Hace años sufría de ira, sentía mucha ira, era tan voluble, sufrí de depresión y ansiedad y como dije anteriormente todo esto se detonó debido a todas esas vivencias que tuve cuando era una niña.
Nunca odie a nadie, porque siempre supe que el odio significaba envenenarme a mi misma, además creo en Dios y El es mi todo, por eso decidí tener mi corazón en paz. Entender que no hay culpables, fue lo más difícil de comprender, pero el libro El plan de tu alma por Robert Schwarts, me ayudó a hacer las compresiones para poder sanar mi niña interior. Entender que mis padres actuaron de esa forma, porque eran ignorantes, porque eran personas sin estudios, y porque era la información que tenían en ese momento y lo que sus padres les enseñaron.
Esta vida es una escuela sin lugar a dudas, y al vivir este periodo de soledad encerrada, me dio la oportunidad que tenía para sanar mi niña, mejorar mi autoestima, si quería ser una mujer feliz y exitosa. Vivir en conciencia exige, que primero está el Ser, que hay entrenadores que te enseñan grandes aprendizajes que después tú lograrás más experiencias, más madurez, que debes vivir en el presente porque esta vida es tan corta y ya no vale la pena estar atada al pasado, que es una pérdida de tiempo la cuál te roba tu energía, baja tu frecuencia y comienzas atraes cosas que no aportarán nada bueno a tu vida.
Al sanar mi niña interior, todo mejoró para mi, aprendí a decir no cuando no quería, no permití más que la gente se aprovechará de mi, me alejé de la gente tóxica y pude encontrar un buen hombre quién es ahora mi esposo. Sanar mi niña, perdonarme, no victimizarme sino honrarme, valorarme, admirarme, respetarme, hizo que las cosas negativas que estaba pasando por ese momento; ya no me afectarían más porque decidí alejarme y buscar mi camino. Soy una mujer perseverante y no iba a permitir que nadie controlara mi vida, nada de eso y me alejé. Y empezaron a ocurrir cosas buenas.
Ya mi alma había aprendido las lecciones, y ya era momento de continuar otra etapa y así fue, la vida me promocionó y ahora estoy en un momento de mucha paz, de mucha alegría en mi vida. Continuo con los desafíos que trae la vida pero ya no sufro como antes, al contrario trato de tomar la información que he ido conociendo y comienzo a aplicarlo a dichos obstáculos y se me ha hecho más fácil la vida.
Sanar tu niño o niña es fundamental, para tus nuevas relaciones ya sean de pareja, laborales, o fraternales. Te permite vivir sin culpas, te ayuda a mejorar inmensamente tu autoestima, y te permite ser un humano más consciente interactuando con el mundo exterior. Definitivamente sanar tu niño interior será la puerta para vivir en paz, sin traumas, sin sufrimientos, y desde luego para crecer como Ser.
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