Miedo a mi padre, miedo a mi jefe.

Miedo a mi padre, miedo a mi jefe.

Photo by RDNE Stock project on Pexels.com

Siendo pequeña le tuve miedo a mi papá porque tenía un carácter muy fuerte y nos golpeaba a mí y a mi hermano si no nos «comportábamos bien». El comportarnos bien era obedecer a los padres sobre todo en los haceres de la casa. La verdad, yo era una niña de 9 años y yo solo quería jugar, no quería hacer oficio, odiaba hacer oficio todos los días en las vacaciones o los fines de semana, entonces mi mamá siempre le ponía quejas a mi papá y entonces cuando llegaba de trabajar nos pegaba tan duro que me hacía llorar porque físicamente me dolía. Entonces yo siempre le tenía mucho miedo a mi papá porque sus castigos eran muy dolorosos. Yo no era una niña traviesa, o una niña problema, solo que no me gustaba hacer oficio en la casa. Pero entiendo que yo debía ayudar a mi mamá porque era mucho trabajo para ella sola, más estar al cargo de 3 niños, en la que yo era la hija mayor. Fui una buena estudiante, no recuerdo que mis padres tuvieran que hacer las tareas conmigo, siempre fui muy responsable y yo me encargaba de mis tareas.

Cuando termino la Universidad, comienzo a trabajar en una empresa y mi jefe al igual que mi papá tenía un carácter muy fuerte, y cuando le daba rabia nos lanzaba unos gritos tan duros que todo el piso de la oficina se daba cuenta, eso era tan humillante, porque todo el piso se enteraba cuando este señor nos gritaba sin piedad. Y por supuesto yo le tenía tanto miedo a ese hombre, que cada vez que me gritaba me hacía llorar, pero no podía llorar frente a él porque más rabia le daba. Con este abusivo jefe, yo me obligaba a mi misma, que no podía cometer ningún tipo de error. Yo era superexigente conmigo misma, pero me convertí en una persona tan insegura, tanto, que revisaba mi trabajo dos veces para que no se me pasara nada, entonces el trabajo no me rendía porque yo todo lo revisaba, desconfiaba de mí misma. Me tenía que esforzar el doble para evitar que este señor se fuera a los gritos en contra mía.

Ahora que han pasado los años comprendo perfectamente que el miedo que yo le tenía a mi papá era el mismo que le tenía a ese jefe. Esos eran otros tiempos y había ese tipo de jefes que gritaban a sus empleados, los humillaban en público, y eso era muy normal. Pero ahora que vivo en otro país y que ya no es permitido el abuso laboral (sigue existiendo tal abuso, pero de otras maneras), me queda muy claro que ya no permitiré que nadie me grite o me maltrate. A veces siento rabia de haber permitido todo eso, de haber sido tan débil, pero comprendo que yo pensaba que tenía que someterme a la autoridad, y que la autoridad era así: violenta, irrespetuosa, abusiva. Es lo que conocí de niña. Con este jefe yo volví a ser esa niña que era temerosa, insegura, carente de reconocimiento, torpe y demostrando mi miedo a flor de piel. Que dolor me da, el ver ese lado no bonito de mí. Claramente puedo evidenciar mi nulo amor propio, ni siquiera sabía que era eso cuando tenía esa edad.

Me duele mucho ver el abuso de poder, y como personas humillan a sus colaboradores. En el país que vivo, afortunadamente hay muchas oportunidades laborales entonces nadie tiene que aguantar este tipo de agresiones y sometimiento que tristemente sí existen en muchos países como del que procedo yo, pero al no haber muchas opciones laborales, las personas deben aguantar todo este tipo de improperios porque tienen que llevar el pan a sus hogares y tristemente, deben aguantar.

Ahora que conozco del amor propio y que comencé a auto valorarme, no permitiré que ningún jefe o colega me maltrate. Porque yo soy un ser humano valioso, responsable, dedicada, no me gusta la mediocridad por eso yo sé que soy valiosa para cualquier empresa que necesite de mis servicios. Y también sé que siempre daré lo mejor de mí, por eso nadie puede gritarme u ofenderme. Nunca más.

Descubriendo tu propósito.

Descubriendo tu propósito.

La mejor herramienta para descubrir tu propósito es el autoconocimiento. Para ello necesitarás un viaje largo de entrar hacia tu interior y conocerte; necesitarás muchas horas de soledad. Será necesario.

Conocerte lo suficiente te permitirá descubrir lo que amas hacer, tus habilidades, cómo podrás ganar dinero a partir de tus talentos, cómo podrás servir a los demás. Entonces podrás clasificar tus pasiones y descubrir tu gran pasión y vivir de ella.

Descubrir tu propósito en la vida es un proceso personal y único. Aquí hay algunos pasos que me ayudaron en este proceso:

  1. Reflexiona sobre tus pasiones: Pregúntate qué actividades o temas te apasionan y te hacen sentir vivo. Piensa en aquello que te entusiasma y te llena de energía cuando lo haces. Haz una lista de estas pasiones y considera cómo podrías incorporarlas en tu vida de manera más significativa.
  2. Identifica tus fortalezas y talentos: Reflexiona sobre tus habilidades naturales y lo que se te da bien hacer. Considera tanto tus habilidades técnicas como tus fortalezas personales, como la empatía, la creatividad o la resolución de problemas. Identificar tus fortalezas te ayudará a encontrar cómo utilizarlas para hacer una diferencia en el mundo.
  3. Conecta con tus valores: Piensa en los valores que son importantes para ti. ¿Qué principios y creencias guían tu vida? Identificar tus valores te permitirá alinear tu propósito con lo que realmente te importa y te dará una brújula moral en tu camino.
  4. Reflexiona sobre tus experiencias significativas: Piensa en momentos de tu vida en los que te hayas sentido especialmente realizado, satisfecho o conectado con un propósito más profundo. Considera qué aspectos de esas experiencias resonaron contigo y cómo puedes incorporar esos elementos en tu vida actual.
  5. Experimenta y toma acción: El propósito no siempre se revela de manera instantánea. Es importante experimentar y explorar diferentes áreas de interés. Prueba nuevas actividades, trabaja en proyectos voluntarios, aprende nuevas habilidades y mantén una mente abierta para descubrir nuevas oportunidades. La acción es fundamental para descubrir tu propósito.

La herramienta Ikigai fue fundamental para encontrar mi propósito. Mi propósito es evolucionar mi alma, permitiéndome lograr la plenitud de mi ser a través de mis habilidades, talentos y valores en unidad con mis creencias.

Recuerda que descubrir tu propósito es un viaje continuo y puede evolucionar a lo largo del tiempo. Permítete explorar, estar abierto a nuevas experiencias y escuchar tu intuición. Mantén la paciencia y la autocompasión en este proceso de autodescubrimiento, y recuerda que tu propósito puede cambiar y adaptarse a medida que creces y te desarrollas como persona.

Cómo recuperar la motivación.

Cómo recuperar la motivación.

Photo by Oleksandr P on Pexels.com

Aquí tienes siete pautas que te ayudarán a recuperar tu motivación cuando la pierdas:

  1. Reconecta con tú «por qué»: Recuerda por qué comenzaste en primer lugar. Identifica tus razones y objetivos fundamentales. Conectarte con tu propósito y recordar la importancia de lo que estás haciendo puede avivar la llama de la motivación.
  2. Establece metas claras y alcanzables: Define metas específicas, medibles y realistas. Divídelas en pasos más pequeños y alcanzables. Al tener metas claras, tendrás un sentido de dirección y podrás celebrar los logros a medida que los vayas alcanzando.
  3. Busca inspiración: Encuentra inspiración en personas, libros, podcasts o historias que te motiven. Busca modelos a seguir o mentores que te inspiren a alcanzar tus objetivos. La inspiración externa puede ser un impulso significativo para recuperar la motivación.
  4. Aprende de tus fracasos: En lugar de dejar que los fracasos te desmotiven, utilízalos como oportunidades de aprendizaje. Reflexiona sobre lo que puedes mejorar, ajusta tu enfoque y vuelve a intentarlo con una nueva perspectiva. El fracaso es un trampolín hacia el éxito si lo utilizas como una lección.
  5. Cuida tu bienestar físico y emocional: Asegúrate de cuidar tu salud física y emocional. Duerme lo suficiente, come de manera equilibrada, realiza actividad física y dedica tiempo a actividades que te relajen y te hagan sentir bien. Cuando te sientes bien en todos los aspectos, es más probable que encuentres la motivación.
  6. Encuentra apoyo y comunidad: Busca un grupo de apoyo o rodearte de personas que compartan tus metas y valores. Compartir tus desafíos y logros con otros puede brindarte un sentido de pertenencia y motivación adicional. El apoyo de otras personas puede recordarte que no estás solo en tu camino y que juntos pueden alcanzar el éxito.
  7. Practica la automotivación: Cultiva la automotivación mediante la visualización, la repetición de afirmaciones positivas y el desarrollo de una mentalidad enfocada en el crecimiento. Celebra tus logros, por pequeños que sean, y mantén una actitud positiva hacia tus esfuerzos. La motivación también puede provenir dentro de ti.

Recuerda que la motivación puede fluctuar a lo largo del tiempo, pero con estas estrategias y manteniendo la perseverancia, puedes recuperarla y seguir avanzando hacia tus metas y sueños. ¡Tú tienes el poder de mantenerte motivado y alcanzar tus objetivos!

Enseña a tus hijas sobre el amor propio.

Enseña a tus hijas sobre el amor propio.

Photo by olia danilevich on Pexels.com

Enseñarles a tus hijas sobre el amor propio es un regalo valioso que les ayudará a desarrollar una autoestima saludable y a enfrentar los desafíos de la vida. Aquí tienes algunas sugerencias sobre cómo fomentar el amor propio en tus hijas pequeñas:

  1. Modela el amor propio: Tus acciones y actitudes son poderosos ejemplos para tus hijas. Asegúrate de mostrarles amor y respeto a tí misma. Celebra tus logros, cuida tu bienestar y establece límites saludables. Al ver tu amor propio, ella(s) aprenderán que es importante valorarse a sí mismas.
  2. Fomenta la auto expresión: Anima a tus hijas a expresar sus sentimientos, pensamientos y opiniones de manera abierta y respetuosa. Valora su voz y asegúrate de que se sientan escuchadas. Esto les ayudará a construir una conexión más profunda con su identidad y a reconocer el valor de su propia perspectiva.
  3. Promueve la aceptación y la inclusión: Enseña a tus hijas la importancia de aceptar y respetar a los demás tal como son, independientemente de su apariencia, habilidades o diferencias. Alentándolas a ser amables y compasivas, también les enseñarás a ser amables y compasivas consigo mismas.
  4. Enfatiza los aspectos positivos: Ayuda a tus hijas a identificar y apreciar sus fortalezas, talentos y logros. Celebra sus éxitos, incluso los pequeños, y ayúdalas a reconocer su propio valor y potencial. Ayúdalas a cultivar una mentalidad de crecimiento, donde vean los desafíos como oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.
  5. Enseña la importancia del autocuidado: Promueve hábitos saludables de autocuidado físico, emocional y mental. Anima a tus hijas a cuidar su cuerpo, dormir lo suficiente, comer saludablemente y hacer ejercicio. Enséñales a establecer límites, a decir No cuando sea necesario y a buscar actividades que les brinden alegría y bienestar.
  6. Fomenta la confianza en sí mismas: Anima a tus hijas a perseguir sus pasiones e intereses. Apóyalas en sus esfuerzos y ayúdalas a superar los desafíos. Enséñales a establecer metas realistas y a creer en su capacidad para lograrlas. La confianza en sí mismas es fundamental para el amor propio.
  7. Promueve una imagen corporal positiva: Ayuda a tus hijas a desarrollar una relación saludable con sus cuerpos. Evita comentarios negativos sobre la apariencia física y enfócate en destacar la importancia de la salud, la fuerza y la belleza interior. Anima a tus hijas a valorarse por lo que son, y no por cómo se ven.

Recuerda que el amor propio es un proceso continuo, así que sé paciente y comprensivo-a con tus hijas. Mantén una comunicación abierta y amorosa, y bríndales un ambiente seguro y de apoyo donde puedan explorar, crecer y aprender a amarse a sí mismas. El día de mañana ellas lo agradecerán porque no serán mujeres inseguras y necesitadas de cariño.

No pertenezco al club 5 am.

No pertenezco al club 5 am.

Photo by Lisa Fotios on Pexels.com

Todo los coaches proclaman que la gente millonaria y exitosa ya están despiertos a las 5 am comenzando su día. Hasta hay un libro que se llama El club de las 5 a.m.

Siempre me ha costado levantarme temprano y siempre me levanté temprano hasta los 32 años, pero por otros motivos llegó mi labor en un horario diferente. Con el tiempo me di cuenta de que no tenía por qué sentirme mal, porque todos somos muy diferentes. Y que si no me gustaba madrugar estaba bien, también comprendí que era muy creativa en otros horarios y que podía meditar en otros momentos y no era obligatorio hacerlo a las 5 am. Unas personas son muy productivas, creativas en las primeras horas de la mañana, otros por su familia deben levantarse temprano y aprovechar que los niños están dormidos para hacer ejercicio, leer, contestar emails.

Yo me di cuenta de que soy muy creativa durante el día y que puedo trabajar hasta las 9 pm o 10 pm, tomando mis periodos de descanso. La verdad me encanta no estar sometida a un reloj sino al ritmo de mi bienestar y tranquilidad. Me levanto a las 7 am, antes no puedo; fisiológicamente me siento sin energía y cansada y está bien. Es mi organismo y trabaja a un ritmo diferente. Y no por eso, no me voy a sentir una persona vital, creativa, productiva, inteligente. Aprendí a escuchar mi cuerpo y me siento feliz desempeñando mis labores día a día. Amo lo que hago.

Lo que quiero decir es que no hay una sola vía para ser productivo, trabaja como mejor te sientas y disfruta tu oficio. No tienes que pertenecer a un club.

Consiguiendo mi primer empleo en Estados Unidos.

Consiguiendo mi primer empleo en Estados Unidos.

Photo by ATC Comm Photo on Pexels.com

Después de tener mis documentos en regla, me dispuse a conseguir un empleo. Estaba un poco asustada porque mi Inglés no es muy fluido; la verdad, tener acento no es importante. Lo realmente importante es comunicarse y que los demás te entiendan.

Mi mayor miedo e inseguridad era mi dominio del Inglés, sin embargo soy una persona que le encantan los retos. Y esta situación se había convertido en un gran desafío para mí. Me postulo a varios trabajos y pronto me llaman para ir a una entrevista. Yo estaba muy emocionada porque me habían llamado de uno de los dos sitios donde yo quería trabajar. El día de la entrevista yo estaba realmente estresada, tenía miedo de que no comprendiera las preguntas. Tenía miedo de que mi inseguridad por mi dominio del Inglés fuera mi más grande bloqueo. Pero tenía que arriesgarme, además tenía que saber si estaba bien o mal calificada con respecto al manejo del idioma. Entonces me lancé y me dije no tengo nada que perder, al contrario, lo voy a ver como un examen para saber como estoy de nivel.

Antes de ir a la entrevista yo le escribo una carta a Dios, diciéndole por qué yo quería conseguir ese empleo y solo le expuse mi intención de amor, es decir, intenciones que eran beneficiosas para mí y mi familia, como por ejemplo: ganar mi propio dinero, sentirme útil, ser útil para la empresa que me va a contratar, ayudar a mi esposo con los gastos de la casa, ahorrar e invertir para mejorar nuestra calidad de vida. Como ven, yo solo plasmé intenciones de amor, no justifiqué conseguir mi empleo para comprar ropa o zapatos de marca, o para comprarme una joya cara para que me vean los demás, o para demostrar que me puedo vestir bonito y que soy muy fashion. Nada de eso. Estas cosas sin sentido no ayudarían a lograr mi objetivo. Cuando realmente hay una intención de amor, las cosas realmente suceden exitosamente.

Le pedí a Dios sabiduría para responder acertadamente, también le pedí a Dios que la persona que me entrevistara fuera amable y que yo pudiera conectarme con ella. Llegué a la entrevista 2 pm, la señora que me recibe es muy amable conmigo y resulta ser la gerente o manager del lugar. Yo sentí la bonita energía de esa señora y yo me abro completamente, y empiezo a responder con seguridad, siempre con una sonrisa en mi rostro. Yo entendí cada una de las preguntas, y siempre respondí con positivismo y aportando comentarios basados en mi experiencia de todos estos años, también comento anécdotas. En ese momento yo no pensé si estaba hablando perfectamente Inglés, yo solo sentí una gran confianza y empecé a hablar sin miedo, solo hablaba y hablaba. Al final de la entrevista la manager me dice: «Me gusta mucho tu energía. Y yo me quedo sorprendida y me digo a mi misma: Wow!».

Luego ella me dice, El empleo es tuyo. 

No se imaginan la alegría que sentí, era mi primer entrevista de trabajo en Estados Unidos y había sido contratada de inmediato.

A lo que quiero llegar con todo esto, es que nosotros mismos nos ponemos tantos limitantes en nuestra cabeza, pensamos que porque no tenemos un dominio perfecto nadie nos va a contratar. Y que tenemos que trabajar solo en empleos que no exijan el idioma Inglés o conseguir empleos con negocios latinos y entonces nosotros mismos no limitamos a vivir bajo nuestras creencias.

Yo soy la única latina en la empresa, mis compañeros de trabajo son amables conmigo y siento como ellos quieren ayudarme cuando algo no lo comprendo. Hay cosas que no sé o no entiendo, pero no me siento mal por eso, ni me avergüenzo. Yo estoy en un nuevo proceso que al principio es retador y un poco difícil, pero a medida que pasan los días, voy logrando más autoconfianza, más conocimiento, voy puliendo más el Inglés; total, solo me enfoco en las cosas positivas que me está aportando este empleo.

Lo importante es que me admiro porque dejé el miedo a un lado, porque quise ir a un siguiente nivel, porque no quise quedarme en la zona de confort. Mi idea era demostrarme a mí misma que con una buena actitud puedo lograr lo que quiero. Y yo misma me lo demostré. Nosotros mismos somos nuestros principales limitadores, asumimos cosas que realmente nunca suceden. La idea es que el miedo nunca nos bloquee y que se apodere de nosotros. Nunca hay nada que perder.