Consiguiendo mi primer empleo en Estados Unidos.

Consiguiendo mi primer empleo en Estados Unidos.

Photo by ATC Comm Photo on Pexels.com

Después de tener mis documentos en regla, me dispuse a conseguir un empleo. Estaba un poco asustada porque mi Inglés no es muy fluido; la verdad, tener acento no es importante. Lo realmente importante es comunicarse y que los demás te entiendan.

Mi mayor miedo e inseguridad era mi dominio del Inglés, sin embargo soy una persona que le encantan los retos. Y esta situación se había convertido en un gran desafío para mí. Me postulo a varios trabajos y pronto me llaman para ir a una entrevista. Yo estaba muy emocionada porque me habían llamado de uno de los dos sitios donde yo quería trabajar. El día de la entrevista yo estaba realmente estresada, tenía miedo de que no comprendiera las preguntas. Tenía miedo de que mi inseguridad por mi dominio del Inglés fuera mi más grande bloqueo. Pero tenía que arriesgarme, además tenía que saber si estaba bien o mal calificada con respecto al manejo del idioma. Entonces me lancé y me dije no tengo nada que perder, al contrario, lo voy a ver como un examen para saber como estoy de nivel.

Antes de ir a la entrevista yo le escribo una carta a Dios, diciéndole por qué yo quería conseguir ese empleo y solo le expuse mi intención de amor, es decir, intenciones que eran beneficiosas para mí y mi familia, como por ejemplo: ganar mi propio dinero, sentirme útil, ser útil para la empresa que me va a contratar, ayudar a mi esposo con los gastos de la casa, ahorrar e invertir para mejorar nuestra calidad de vida. Como ven, yo solo plasmé intenciones de amor, no justifiqué conseguir mi empleo para comprar ropa o zapatos de marca, o para comprarme una joya cara para que me vean los demás, o para demostrar que me puedo vestir bonito y que soy muy fashion. Nada de eso. Estas cosas sin sentido no ayudarían a lograr mi objetivo. Cuando realmente hay una intención de amor, las cosas realmente suceden exitosamente.

Le pedí a Dios sabiduría para responder acertadamente, también le pedí a Dios que la persona que me entrevistara fuera amable y que yo pudiera conectarme con ella. Llegué a la entrevista 2 pm, la señora que me recibe es muy amable conmigo y resulta ser la gerente o manager del lugar. Yo sentí la bonita energía de esa señora y yo me abro completamente, y empiezo a responder con seguridad, siempre con una sonrisa en mi rostro. Yo entendí cada una de las preguntas, y siempre respondí con positivismo y aportando comentarios basados en mi experiencia de todos estos años, también comento anécdotas. En ese momento yo no pensé si estaba hablando perfectamente Inglés, yo solo sentí una gran confianza y empecé a hablar sin miedo, solo hablaba y hablaba. Al final de la entrevista la manager me dice: «Me gusta mucho tu energía. Y yo me quedo sorprendida y me digo a mi misma: Wow!».

Luego ella me dice, El empleo es tuyo. 

No se imaginan la alegría que sentí, era mi primer entrevista de trabajo en Estados Unidos y había sido contratada de inmediato.

A lo que quiero llegar con todo esto, es que nosotros mismos nos ponemos tantos limitantes en nuestra cabeza, pensamos que porque no tenemos un dominio perfecto nadie nos va a contratar. Y que tenemos que trabajar solo en empleos que no exijan el idioma Inglés o conseguir empleos con negocios latinos y entonces nosotros mismos no limitamos a vivir bajo nuestras creencias.

Yo soy la única latina en la empresa, mis compañeros de trabajo son amables conmigo y siento como ellos quieren ayudarme cuando algo no lo comprendo. Hay cosas que no sé o no entiendo, pero no me siento mal por eso, ni me avergüenzo. Yo estoy en un nuevo proceso que al principio es retador y un poco difícil, pero a medida que pasan los días, voy logrando más autoconfianza, más conocimiento, voy puliendo más el Inglés; total, solo me enfoco en las cosas positivas que me está aportando este empleo.

Lo importante es que me admiro porque dejé el miedo a un lado, porque quise ir a un siguiente nivel, porque no quise quedarme en la zona de confort. Mi idea era demostrarme a mí misma que con una buena actitud puedo lograr lo que quiero. Y yo misma me lo demostré. Nosotros mismos somos nuestros principales limitadores, asumimos cosas que realmente nunca suceden. La idea es que el miedo nunca nos bloquee y que se apodere de nosotros. Nunca hay nada que perder.

Deja un comentario