Decidir poner toda mi confianza en un Ser Supremo, en un Ser Todopoderoso, me hace más fuerte. Reconocer que mi vida no puede estar nunca separada de Dios, me hace humilde.
En cada herida del alma, en este corazón roto por cada prueba de la vida, nunca será fácil sino me aferro a la Mano poderosa de mi Padre. El siempre ha estado conmigo en cada situación de dolor y también ha estado conmigo en esos momentos de victoria, de gran alegría; no puedo desconocer su presencia en mi vida y sin El yo estaría tan perdida en este mundo.
Por eso mi manera de amarlo y de agradecerle todo lo bueno que me ha dado es reconocerlo como mi Dios a quien amo y a quién quiero poner siempre presente en cada momento de mi existencia. Y por eso siempre le pido su bendición en un nuevo proyecto, en una nueva adquisición y no solo le pido su bendición sino que le pido que el apruebe o desapruebe cada decisión que tengo a miras por tomar. Si El me dio el regalo de la vida, porque no incluirlo en cada paso que doy, en cada relación que quiero comenzar con una persona.
Muchos buscamos a Dios cuando estamos en problemas pero porque no buscarlo y pedir su iluminación en cada decisión de nuestra vida. Buscarlo antes de comenzar el camino, pedir su sabiduría antes de dar un SI, pedir su bendición antes emprender cualquier proyecto.
Yo decidí honrar a mi Padre amado y tratarlo como un padre terrenal, decirle que lo amo todos los días, agradecerle todo el tiempo y en realidad hay demasiado que agradecerle por toda su bondad. Yo siempre trato de hablarle todos los días y yo se que a ÉL le encanta mi oración constante, he visto grandes cosas en mí y mi mejor inversión es dedicarle mi tiempo a El.
Tuve una amiga atea, y un día su pareja fue asesinada, ella estaba devastada, sin ánimos de nada, estaba muy desconsolada y ella me dijo algo que caló muy dentro de mí. Me dijo: debe ser más fácil para alguien que cree en Dios, creo que El puede llenarte de esperanza y de fuerza para poder soportar esta dura prueba, en cambio yo no tengo a que aferrarme. Es muy difícil.» Sus palabras tenían todo el sentido, eran reales; Dios siempre te da las fuerzas suficientes para afrontar esos golpes de la vida.
A veces le decía a Dios: «tu crees que soy la mujer maravilla?» Y ahora que escribo esto y recuerdo que fui capaz de soportarlo todo pero pude lograrlo todo porque me aferré a DIOS. Nunca perdí la fe, nunca me solté de El y el libró todas mis batallas. Yo siempre le pido que me envíe ángeles a mi vida y saben qué, siempre llegan ángeles a mi vida, personas buenas dispuestas a ayudarme.
Dios nunca se hace el sordo, El siempre escucha; pero todo los desafíos, las cosas que parecen imposibles necesitan tiempo para que ocurran. No crees ¿qué muchas personas deben moverse para que tu milagro se dé?, pero nosotros nos llenamos de impaciencia y perdemos la fe. Lamentablemente nuestras súplicas no pueden hacerse inmediatamente realidad después de hacerlas y eso es lo que tenemos que entender.
Por ejemplo: tu quieres un empleo soñado y se lo has pedido a Dios desde hace un año, pero tu dices «Dios no me escucha». Lo que tu no sabes es que hay que mover las fichas para que suceda, por ejemplo: debes esperar quién va a ser tu jefe, llegue a esa empresa ó la persona que tu vas a reemplazar, le ofrezcan una gran posición en otra ciudad o quiera cambiar de empresa. Si ves, varias fichas deben ser movidas en el tiempo y por eso las cosas no suceden de inmediato como quisiéramos.
Yo me abandoné en Dios y es lo mejor que me ha podido pasar. El siempre me sorprende con su inmensa bondad. Decidí que el fuera mi prioridad, mi todo y aunque no lo vea, yo lo siento en mi corazón y lo sé porque me lleno de un gran gozo que me desborda de una inmensa alegría entonces sé que es El que me está moviendo y que me dice: «Yo estoy contigo todos los días de tu vida».
