
Como parte de nuestra vida, debemos enfrentarnos a vivir esos momentos o personas que llegan y luego se van. Y nos duele cuando se van, y nos aferramos a esos bellos recuerdos, a la felicidad tan inmensa que sentíamos, a la plenitud de nuestra alma y nos cuesta entender que es parte de la vida. Y no podemos comprender porque pasan esas situaciones que nos marcan para siempre.
Todo tiene un principio y un final y como parte de nuestra evolución es el avanzar en el camino, todo tiene una razón de ser, que después iremos descubriendo porque pasó ese suceso en nuestra vida. A veces es perturbador perder un ser amado, ya sea porque ha muerto, por un divorcio, ó porque finalmente sus intereses son tan diferentes a los nuestros; también pasa cuando tenemos un empleo que nos llena de plenitud profesional y de un momento a otro, hay un despido, o hay un reordenamiento empresarial y nos quedamos tan desubicados que seguimos pensando en ese empleo, llorando nuestra «desgracia». La vida nos desubica y nos sacude de tal forma, que quedamos inmóviles y depresivos.
En estos últimos años entendí que los ciclos se deben cerrar, así no hayas tenido tiempo de decir adiós, tenemos que liberar a nuestra alma para poder avanzar. Quedan muchas cosas por decir, y aunque esa persona no esté, podemos despedirnos simbólicamente. Muchos expertos dicen que podemos hacerlo escribiendo una carta, manifestando en el papel todo lo que queremos decir, nuestras rabias, nuestras preguntas, nuestras frustraciones ó hacerlo mediante una silla vacía (tomas una silla vacía e imaginariamente sientas a esa persona con la cuál quieres cerrar un ciclo y le dices todo lo que tienes guardado en tu interior).
Yo práctico la silla vacía cuando quiero cerrar el ciclo con una persona, o cuando no he podido despedirme de un ser querido que ha fallecido y siento una paz tan grande, siento como me conecté con su alma y pude decir todo con amor.
En mis apuntes personales pude ver que apliqué esto en Octubre de 2019, lo hice con una persona que me debía dinero y que no había querido pagarme, también lo hice cuando me diagnosticaron diabetes y hable con mi abuela que falleció hace años y quién también sufría de diabetes, para decirle que de alguna manera mi mente pensaba que yo debía ser leal con ella y vivir la diabetes que ella vivió, le dije que no aceptaba esta enfermedad y que cambiaba la creencia en mi mente.
Con respecto a estos dos temas, la persona que me debía el dinero pudo pagarme. Y en cuánto a mi diabetes todavía está presente pero controladamente, está muy cerca del rango normal. Continúo trabajando en este tema de salud.
Pero que pasos debe contener este acto de Cerrar Ciclos:
- Agradecer: por los bellos momentos, por los maravillosos recuerdos, por todo lo que esa persona me brindó. Así sea un divorcio, una ruptura con una pareja, o un jefe hostil, siempre tenemos cosas por agradecerle a esa persona.
- Pedir perdón: entendamos que nosotros no somos perfectos, por eso pidamos perdón porque quizás esa persona entendió mal alguna frase que yo dije inconscientemente, porque quizás no fui comprensiva, porque no supe escuchar a esa persona, porque quizás fui controladora.
- Así mismo perdonemos:, esto es muy importante. A veces será muy difícil, pero definitivamente será muy sanador para nosotros y fundamental para cerrar un ciclo.
- Decir todo lo que sientes: decir todo lo que tenemos guardado en nuestro corazón, expresemos todo eso que nos hace vueltas la mente. Si no es posible hacerlo frente a esa persona, hagámoslo simbólicamente. La energía que se genera es importante así esa persona no esté presente, es un acto de psicomagia.
- Despídete y bendice con amor: Yo siempre termino diciéndole adiós a esa persona, le deseo mucha felicidad, mucha salud y mucho amor en su vida y finalmente le digo Que Dios te bendiga.
Con esto permites que nuevas personas, nuevas cosas lleguen a tu vida. Si tienes las manos llenas de apegos, no podrás recibir lo nuevo, porque tus manos están tan ocupadas con el pasado. Suelta y podrás fluir con la vida. Animate, primero eres tu y tienes todo el derecho de ser feliz.
